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Alexander Dogadin
Embajador Extraordinario y Plenipotenciario
de la Federación de Rusia en la República Argentina


MOSCÚ Y BUENOS AIRES EN EL CAMINO DE LA COLABORACIÓN


El importante aniversario desde el momento en que se establecieron las relaciones diplomáticas entre Rusia y Argentina, que celebran los rusos y los argentinos subraya el impresionante recorrido histórico del desarrollo de los vínculos entre nuestros estados y pueblos.


Me alegro de todo corazón de que este camino fuero recorrido también con mi humilde participación, ya que es la segunda vez que trabajo en Argentina, un país, hacia el cual experimento los sentimientos más buenos y cálidos todavía desde mi primer designación a este país en los años 1986–1991. Eran interesantísimos años de restauración de los cimientos democráticos nacionales después del largo período de dictaduras militares. En estos años se incrementaba activamente la colaboración política, económico-comercial, científica y cultural. En otras palabras, iban edificándose los pilares de relaciones bilaterales en la forma, que les es propia en la actualidad. Para mi es inapreciable la posibilidad de echar desde cerca una mirada a la manera, como en el período transcurrido desde aquel entonces se desarrollaba el diálogo entre nuestros países. Es que precisamente en los últimos decenios se produjeron los acontecimientos más ponderables y brillantes, que en gran medida colocaron los cimientos de la colaboración estratégica entre Rusia y Argentina.


Desde el momento, cuando llegué por primera vez a Buenos Aires (en todo el mundo no hay, ni puede haber otra ciudad tan autóctona), cuando pisé la hospitalaria, cordial y bella tierra argentina, de la cual de inmediato me enamoré con toda mi alma, no dejo de descubrir para mí mismo nuevas pruebas de la proximidad cultural y espiritual de nuestros pueblos, de su temperamento y percepción del mundo. Y en los últimos veinte años tal fenómeno fue completado por otro parentesco más: nuestros países han recorrido caminos en gran medida similares, cosa que tiene bastante importancia para las actuales relaciones políticas entre Rusia y Argentina.


Vea usted, prácticamente dentro del mismo marco temporal en nuestros países se produjo el retorno a la democracia, hemos vivido el doloroso período de reformas neoliberales y de grandes sacudidas económicas, el traspaso hacia la actual estructura de economía de orientación social. Pienso que la gran caudal de semejante experiencia conjunta, acumulada por la sociedad rusa y argentina en el camino hacia las realidades de los días de hoy, constituye la principal base cimentadora para la visión común de los problemas políticos internacionales.


En este sentido el principal capital político de las relaciones ruso-argentinas es la proximidad y la coincidencia de los puntos de vista al futuro del mundo contemporáneo. Ambos lo vemos como un mundo justo, en el cual estados con iguales derechos colaboran sobre la base de las reglas democráticas y compiten dentro del marco de la competencia honesta. Intervenimos conjuntamente por el crecimiento del papel de los enfoques multilaterales al arreglo de los conflictos, que siguen desgarrando a muchas regiones, que pueden ser prevenidos y liquidados sólo atrayendo al diálogo a todas las partes interesadas.


Tanto Rusia, como Argentina, aspiran acrecentar la interacción en la reafirmación de la multilateralidad sobre la base de la igualdad soberana y el respeto mutuo de los intereses legítimos de todos los estados, respetar el papel vector de la ONU, la supremacía del derecho en los asuntos mundiales, respetar el régimen de no proliferación de armas de exterminio masivo, combatir las nuevas amenazas y retos, como el terrorismo, la circulación ilegal de drogas y armamentos, el crimen organizado transnacional y la piratería. Nuestros países también están dispuestos continuar contribuyendo al diálogo multilateral acerca de la reforma de la ONU con el fin de elevar su prestigio y eficacia, reconociendo que es importante lograr el consentimiento más amplio entre los estados miembros de la ONU en todos los aspectos de la reforma, incluido el problema de la ampliación de su Consejo de Seguridad. Coincide también la actitud de las partes hacia el papel del comercio internacional como instrumento para la promoción del desarrollo económico y social estable. Buenos Aires apoya el ingreso de la Federación de Rusia a la OMC, subrayando que ello contribuiría al mejor balance de todo el sistema del comercio internacional.


Rusia y Argentina desean aprovechar las ventajas de los procesos de integración en sus regiones con tal de promover la solución de las propias tareas socioeconómicas y otras. Dentro del marco de los esfuerzos integracionistas estamos prestando atención a la elevación de la eficacia de la energética, al desarrollo de la infraestructura y, especialmente, a la elevación de la eficacia de la política social.


En los últimos años sobre tal base se desarrollaba activamente el diálogo político a todos los niveles. La historia moderna de las relaciones bilaterales cuenta con cuatro visitas del Presidente de Argentina a nuestro país: en el año 1986 lo visitó Raúl Alfonsín, en los años 1990 y 1998 – Carlos Menem, y en diciembre del año 2008 visitó a Rusia la actual jefe de Estado argentino Cristina Fernández de Kirchner. El principal acuerdo del encuentro cumbre del año 2008 fue la estructuración de las relaciones de partenaires estratégicos, cosa que fue reflejada en el documento final del encuentro. Por encargo de ambos presidentes los ministerios de relaciones exteriores en colaboración con otras entidades y compañías interesadas de los dos países prepararon un amplio y detallado Plan de acción, el cual fue firmado por cancilleres de Rusia y de Argentina durante su encuentro en septiembre del año 2009. Muchas ideas y cláusulas de este documento ya han sido realizadas o se cumplen sobre una base permanente. Uno de los ejemplos es el Acuerdo Intergubernamental acerca de viajes sin visados de los ciudadanos de ambos países, que desde el comienzo estaba previsto en el Plan de acción, pero todavía antes de su aprobación, en marzo del año 2009, el Acuerdo fue firmado y a mediados del mismo año entró en vigor. La importancia de este documento para la ampliación de todo tipo de contactos y, en general, para el desarrollo de relaciones humanas, no necesita comentarios.


Un importante hito en las relaciones ruso-argentinas la primera en la historia de dos estados visita del Presidente de Rusia a Argentina, celebrada en abril del año en curso. Sus ponderables resultados políticos fortificaron la estructura multidimensional de colaboración estratégica. Se firmaron 11 documentos bilaterales, que contienen un gran grueso de acuerdos acerca de la interacción en las esferas claves, como lo son la energética, incluida la energética nuclear, la investigación del espacio cósmico, el transporte, la prospección geológica y el aprovechamiento de suelos, la colaboración técnico-militar, la cultura y el deporte. Hoy en día ya hemos llegado a la realización de importantes proyectos conjuntos en las mencionadas esferas, los cuales tienen por misión atribuirles a las relaciones económico-comerciales una cualidad nueva, que responda al espíritu de los requisitos de la contemporaneidad y de correspondencia más plena a los objetivos del desarrollo y a los enormes potenciales de nuestros países.


Se ha activado sustancialmente el diálogo político entre las entidades de la política exterior. En diciembre del año 2006 se celebró la visita oficial de S.V. Lavrov a Argentina, y el canciller argentino J. Taiana visitó a Rusia en octubre del mismo año y en septiembre del año 2008. Se han convertido en una buena tradición los encuentros bilaterales de los ministros “en el campo” de las sesiones de la Asamblea General de la ONU en Nueva York. Ce están celebrando sobre base permanente las consultas políticas ruso-argentinas, se realiza el peritaje de “puesta al tanto de los relojes” bajo la dirección de distintos departamentos del MINREX.


Interviene como importante participante en el diálogo político bilateral la diplomacia parlamentaria. En el último periodo delegaciones del Consejo de la Federación visitaron reiteradas veces a Argentina. En 2005 Daniel Scioli, Vicepresidente de Argentina y Presidente del Senado de este país, visitó Rusia con visita oficial por invitación de S.M. Mirónov. En junio del año 2010 se celebró la visita de respuesta del Presidente del Consejo de la Federación de la Asamblea Federal de nuestro país a Argentina. Sobre una base permanente se mantienen los lazos de las cámaras bajas de los organismos del poder legislativos.


Se convierte en componente creciente del diálogo político ruso-argentino el desarrollo de contactos entre Rusia y el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), la más importante asociación integracionista en América Latina, en la cual Argentina, al igual que Brasil, desempeña un papel clave. La diplomacia argentina se ha convertido en nuestro socio activo en la causa de la fortificación de los vínculos en esta esfera.


Desde luego, semejante breve enumeración de los contactos bilaterales no refleja todo el cuadro de las relaciones políticas ruso-argentinas. En estas relaciones está presente tanto la proximidad emotiva de los puntos de vista, como la semejanza de apreciaciones personales de los mismos sucesos y realidades de la contemporaneidad, la lógica común en la percepción y la reacción a éstas. Naturalmente, estor rasgos, que a veces son subjetivos, no pueden tener importancia determinante en la diplomacia, y, sin embargo, en combinación con la coincidencia de los intereses nacionales objetivos de Rusia y Argentina, éstos forman el cuadro completo y armónico de las relaciones bilaterales.


No sería demás notar que, en general, durante los años del poder soviético y en el período de la dictadura militar en Argentina, a pesar de los antagonismos ideológicos y políticos, para los dos países les eran propios los bien definidos enfoques pragmáticos a la estructuración de sus relaciones. Basta recordar los planes del desarrollo de la cooperación en la esfera de la energética en los años 50–60 del siglo pasado o los suministros de grandes lotes de granos argentinos a la URSS en los años 1980 a pesar del conocido embargo.


Hoy en día tales enfoques cobran especial actualidad. Tanto en Moscú, como en Buenos Aires, hay pleno entendimiento de que en el mundo multipolar, que se está formando, queda menos espacio para la ideología, mientras que los intereses nacionales “en su forma pura” deben ocupar las posiciones cada vez más privilegiadas en las doctrinas de la política exterior de los estados. Con ello la crecida necesidad de reforzar los principios colectivos, multilaterales en la solución de los principales problemas internacionales hace salir al primer plano los formatos de colaboración internacional más democráticos y más justos. Recordemos el ejemplo del papel del “Grupo 20” en los asuntos mundiales – un foro, en el cual Rusia y Argentina trabajan de mano para contrarrestar la crisis económica global.


En tal contexto la colaboración estratégica de nuestros países, que va edificándose ahora, responde de la mejor manera a la lógica de la formación de vínculos de red del sistema policentrista contemporáneo en las relaciones internacionales. Sobre tal base pragmática en ambos países se proponen fortalecer e incrementar todo el grueso de vínculos políticos y económicos, cosa que les atribuye una sólida “inmunidad” contra una u otra peripecia ideológica, que siguen caracterizando hoy día la inercia de la política mundial.


Precisamente de tal manera se está organizando el trabajo en Argentina y, me atreveré afirmarlo, en toda América Latina. Por ello desarrollando la colaboración con los estados de esta región Rusia se apoya del respeto recíproco y de la toma en cuenta de los intereses del otro, de la cooperación sobre la base de coincidencia de visiones y de la búsqueda de respuestas colectivas a los problemas que van surgiendo, de la confianza y transparencia en la cooperación. Así hemos actuado y así nos proponemos seguir trabajando en el futuro en la dirección latinoamericana, la cual se nos presenta como un elemento importante y valioso de la política exterior de la Federación de Rusia.

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